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Hilos tensores o cómo rejuvenecer desde dentro

Aunque todas las zonas de nuestro cuerpo envejecen de forma simultánea, son aquellas que no podemos ocultar con facilidad las que más nos preocupan, pues constituyen nuestra tarjeta de presentación. Zonas como la cara, el cuello, el escote y las manos son prioritarias a la hora de plantear a nuestros pacientes métodos  eficaces  y seguros  para su abordaje.

En la lucha contra la flacidez, la medicina estética ha centrado sus investigaciones en técnicas bioregeneradoras para combatir los factores que determinan este signo del envejecimiento, cómo la técnica de los hilos tensores.

Consiste en la inserción en cara, cuello y otras zonas de hilos de sutura de polydioxanone (PDO) o hilos tensores, un material reabsorbible utilizado en cirugía coronaria, con unas agujas finas, sin realizar incisiones, ni anclajes.

El proceso de reabsorción del hilo genera una fibrosis a su alrededor por la producción de fibroblastos y colágeno I y III.

La verdadera innovación está en la creación de un tejido propio de soporte por efecto biológico (la piel genera sus propios hilos naturales). Esto da como resultado un efecto tensor con una duración de 12 a 18 meses, dependiendo del tipo de piel, la edad, el grado de descolgamiento y la respuesta individual.

Popularmente son conocidos como “hilos mágicos”, ya que, como decíamos, el material del que están fabricados es capaz de formar tejido de soporte de forma natural al producir colágeno y fibroblastos alrededor del hilo insertado que tensan y redensifican la piel.

¿A quién va dirigido?

Personas entre 35 a 65 años, que inicien ya los primeros signos de flacidez o bien como tratamiento preventivo. Debe ser evitado en aquella personas que son susceptibles de desarrollar cicatriz queloidea, infección y/o inflamación aguda en el lugar de la implantación.

¿Cuáles son sus indicaciones?

Las principales indicaciones son: elevación de las mejillas, recuperación del óvalo facial, mejora de surcos nasogenianos, líneas de marioneta, arrugas del contorno de ojos y código de barras, elevación de cejas, mejora del doble mentón y reafirmación del cuello. También se puede usar a nivel corporal, por ejemplo para el dorso de las manos, brazos y muslos, rodillas, glúteos, mamas e incluso abdomen.

¿Qué ventajas tiene?

A partir de un mes desde su aplicación se puede observar el resultado natural y en armonía con la fisonomía.

Sin sangrado y sin cicatrices, los hilos de PDO no presentan artefactos de anclaje, ni tienen que ser suturados y los efectos secundarios son mínimos: edema, enrojecimiento o algún hematoma, que desaparecen en horas.

El procedimiento es rápido e indoloro y tiene una duración de 20 a 30 minutos y el paciente puede incorporarse a su vida habitual de forma inmediata. Además, se puede retocar en cualquier momento.

¿Qué resultados se obtienen?

Rejuvenecen desde adentro hacia afuera estimulando la piel para crear nuevo colágeno y fibroblastos. El resultado es una piel más elástica y brillante.

Es importante acotar que este tratamiento no sustituye al lifting quirúrgico; es una alternativa para “prevenir”, “reparar” y “mejorar” la flacidez gravitacional y retrasar durante años un lifting quirúrgico. Eso sí, como en cualquier tratamiento estético, es fundamental que se realice por profesional médico formado en la técnica.

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